El postre que evoca la dulzura tradicional y el sabor a hogar en Venezuela, es la Marquesa de Chocolate. Hoy honramos la versión del maestro Don Armando Scannone, un clásico que es cremoso, suave y absolutamente perfecto. La receta lleva capas de galletas, y esta adaptación usa plantillas o soletillas alternadas con un suave relleno de chocolate.
El placer cremoso de la cocina criolla
La magia de la Marquesa reside en el contraste de texturas y el sabor profundo a cacao:
- El corazón: un relleno suave de chocolate que envuelve el paladar.
- La textura: las plantillas o soletillas que se ablandan con la crema, creando una sensación melosa y delicada.
- La promesa: Es un postre frío que se prepara sin horno, ideal para cualquier celebración o para consentirte sin complicaciones.
Don Armando Scannone la consolidó en su famoso libro Mi Cocina, asegurando su lugar como el postre tradicional de las celebraciones en los hogares venezolanos.
De la nobleza Francesa al sabor Latino
Aunque es profundamente venezolana, el concepto de la Marquesa tiene raíces en Francia, con un dulce llamado «Marquise au chocolat». Su nombre, que hace referencia a un título nobiliario, denota su elegancia. La versión francesa solía ser una mousse compacta y fría de chocolate.
Al viajar la receta a Latinoamérica y en particular a Venezuela, se adaptó genialmente a los ingredientes locales y accesibles (como las galletas María o soletillas, mantequilla y leche condensada). Esta evolución y fusión dieron origen a la Marquesa que conocemos: una joya de la repostería que equilibra lo elegante de su origen con lo cálido y casero de la cocina criolla.
¡Prepara este postre hoy y disfruta de esta deliciosa y tentadora fusión!

Marquesa de chocolate al estilo de Don Armando Scannone
Instrucciones
- Derretir al baño María el chocolate con la leche, removiendo con suavidad hasta obtener una mezcla lisa y brillante.
- Una vez derretido, dejar enfriar en el refrigerador hasta que tome cuerpo.
- Cremar la mantequilla con el azúcar glas hasta que aumente su volumen y adquiera una textura suave y cremosa.
- Separar las yemas de las claras y reservar las claras para más adelante.
- Agregar las yemas una a una a la mantequilla cremada, mezclando bien tras cada adición.

- Incorporar la vainilla y la esencia de avellana, batiendo a velocidad alta para realzar el aroma.
- Bajar la velocidad y agregar el chocolate derretido, mezclando hasta integrar por completo. Reservar la crema.

- Batir las claras con una pizca de sal hasta llevarlas a punto de nieve.
- Incorporar las claras batidas a la mezcla de chocolate con movimientos envolventes y suaves, para que mantengan su aire y la crema quede ligera y esponjosa.

- Colocar la crema en una manga pastelera y reservar hasta el momento de rellenar.
- Preparar un molde desmontable y colocar una tira de acetato en los bordes para facilitar el desmoldado y mantener la tarta firme.
- Formar un círculo de soletillas alrededor del molde, colocándolas con cuidado.
- Hacer la primera capa en la base del molde con soletillas mojadas en leche, procurando que queden bien ajustadas.
- Rellenar los huecos con trozos de soletillas para cubrir toda la base de manera uniforme.
- Extender una capa de crema sobre las soletillas y alisar suavemente.

- Continuar alternando capas de galletitas y crema hasta llegar al borde del molde.
- Finalizar con una capa de crema para darle un acabado suave y apetitoso.
- Espolvorear cacao en polvo y decorar con chocolate rallado para dar el toque final.
- Llevar al refrigerador durante al menos 4 horas para que la tarta tome consistencia y los sabores se integren.
- Al servir, retirar el acetato con cuidado y disfrutar de una tarta cremosa, delicada y llena de sabor.


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