Hay pocos placeres tan reconfortantes como una empanadita recién hecha, ya sea al horno o frita. Y como bien sabes, el corazón de este manjar binacional (sí, ¡hablamos de Uruguay y Argentina!) es la masa. Hoy te comparto la receta clásica de tapas de empanadas que es versátil, tierna y perfecta tanto para las empanaditas de copetín como para pasteles más grandes. ¡Te aseguro que esta receta se convertirá en tu favorita!
Las claves de una masa perfecta
- El corazón del sabor: la materia grasa: La elección de la grasa (manteca, margarina o aceite) y su proporción es lo que confiere a la masa esa suavidad y ternura particular. Al integrarse con la harina, no solo aporta un sabor sutil, sino que garantiza que la masa se mantenga flexible y no se rompa al freír o al hornear.
- La temperatura: El secreto para que esta masa sea tan fácil de trabajar es la temperatura del agua. Usar agua tibia facilita la activación de los ingredientes y el amasado, logrando una masa lisa que te pide ser estirada.
- La textura es adaptable: Esta receta te da una masa maleable y resistente, ideal para sellar rellenos jugosos. Es tan noble que sirve como base perfecta tanto para la clásica Empanada gallega como para un delicado Pastel de jamón y queso, adaptándose a rellenos salados o dulces con solo ajustar la sal.
Origen e historia
La empanada tiene sus raíces en la antigua tradición de empanar (encerrar comida en masa), popularizada en España. Llegó a América con la colonización y fue adoptada y transformada en Uruguay y Argentina, donde se convirtió en un ícono culinario, desarrollando la famosa «tapa de empanada» para el consumo rápido y festivo.
Maridaje y acompañamiento
Para acompañar estas empanaditas, te recomiendo:
- Bebida: Un buen Malbec argentino si son rellenos de carne, o un clásico vino Tannat uruguayo. Si prefieres sin alcohol, una cerveza artesanal ligera o una soda de limón realzan el sabor.
- Salsa: El toque ideal es un buen chimichurri si el relleno es de carne, o una salsa de tomate fresca si son de verduras o queso.
Una vez que pruebes esta masa casera, no querrás volver a comprar las tapas.
¡Con esta masa de empanaditas caseras, te aseguro que cada bocado será un viaje directo a las tradiciones del Río de la Plata!

Masa de empanaditas casera
Instrucciones
- Combinar la harina, la sal, el agua y la grasa (manteca o aceite) en un bol amplio.
- Mezclar los ingredientes y amasar. Si utilizar máquina, amasar durante unos 7 minutos o hasta que la masa se despegue completamente del recipiente. La clave es conseguir una masa suave y homogénea.

- Dejar relajar la masa. Es importante cubrirla y reposar durante aproximadamente 20 minutos para que el gluten se suelte y sea más fácil de estirar.
- Estirar la masa hasta que esté muy delgada, con un grosor aproximado de 4 mm. La delgadez es fundamental para que queden livianas.

- Cortar las tapas del tamaño deseado. ¡Ya están listas para rellenar!

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Tips
- Si quieres usar esta masa para hacer una empanada gallega, agregar 1 cucharadita de pimentón dulce a la harina. Mezclar bien antes de incorporar la grasa y el agua, y continuar con el amasado habitual. El pimentón le dará un color y un aroma increíbles.
- Congelar la masa: Si te sobran, guardar las tapas cortadas y separadas por papel de horno. ¡Tendrás empanadas listas en cualquier momento!
- Decidir la cocción: Esta masa es tan versátil que puedes hornearla para una opción más ligera, o freírla para conseguir ese crujiente dorado que tanto gusta.


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